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Distopías y utopías educativas: Black Mirror y För det vidare

No soy muy aficionado a las series de TV, quizá porque no tengo la paciencia como para que me enganchen. Sin embargo, he visto en el iPad la trilogía Black Mirrror (Channel 4, 2011), una «barbaridad genial» compuesta por tres episodios autónomos: «The National Anthem», «15 Millions Merits» y «The Entire History of You».

La trilogía es obra de Charlie Brooker y pertenece al género de las distopías tecnológicas: implantes de memoria que transmiten la vida en tiempo real durante generaciones, loops que suscitan discusiones que se retroalimentan, nuevas formas de violencia basadas en memes…

En el fondo, se trata de una sucesión de imágenes distópicas que encierran en sí mismas reflexiones perturbadoras sobre lo que la tecnología nos puede deparar en un futuro. No hay nada superficial ni gratuito en esas 3 horas:

Mientras tanto, en Suecia, sigue adelante el proyecto För det vidare («Necesitamos buenos profesores»), impulsado por la Skolverket (la Agencia Nacional Educativa sueca).

Entre las iniciativas del proyecto, me llaman la atención los clips en los que gente joven pero ya conocida en la sociedad sueca (cantantes, futbolistas, actores, etc.) recuerdan a sus profesores ( y sus profesores los recuerdan a ellos) y se encuentran para darse las gracias por haber salido adelante juntos.

Un ejemplo, la presentadora de TV Cissi Wallin le agradece a su maestra Ann-Marie, lo mucho que ha hecho por ella.

Y así nos movemos, entre la distopía y la utopía, entre lo que puede ser y lo que queremos que haya sido. Y como siempre, depende de nosotros que sea de una forma o de otra.

    Espero escribir pronto más ideas sobre För det vidare en Caos Ordenado Relativo.

Platify. Un Spotify para e-books

Platify | Lifty

Johanna y Pascal Denize son dos emprendedores suecos con una larga historia en la creación de empresas relacionadas con el mundo de la edición.

Están poniendo en marcha Platify – get read anytime, anywhere on any device, una especie de Spotify para libros, con el que esperan revolucionar el mercado de la lectura, del mismo modo que Spotify ha cambiado el de la música.

El software ya está desarrollado, y consiste en una interfaz de mediación entre editores y tabletas, con la posibilidad de marcar las páginas, hacer anotaciones, compartir listas y notas con otros usuarios, etc. Los ingresos siguen el modelo Spotify, basado en publicidad y suscripciones.

Por ahora, Platify se está probando en la funcionalidad Lifty, un servicio basado en e-books académicos de EEUU. Lifty se dirige fundamentalmente a estudiantes y ha puesto en circulación unos 2.000 libros, libres de derechos de autor.

Las obras, por el momento, solo pueden leerse en la red, pero pronto habrá aplicaciones para iPhone y Android.

El mundo de la edición electrónica está cambiando con tanta rápidez que es imposible saber si esta iniciativa cuajará, pero es indicativa de que las cosas se siguen moviendo en Suecia.

Inglaterra apuesta por las «free schools»


En septiembre se ponen en marcha las 24 primeras «free schools» que el Gobierno inglés pretende que sirvan de modelo para la liberalización progresiva del sistema educativo británico, siguiendo a su manera la reforma del sistema educativo sueco.

La iniciativa se enmarca en el marco del proyecto político-cultural de Cameron: Big Society, es decir, menos Estado/más individuo.

Las «free schools» son independientes de la burocracia estatal, viven de lo que ingresan, forman parte del sistema público educativo, y se gestionan de acuerdo con idearios y currículos propios estipulados por los padres y los profesores que ponen en marcha la escuela. Cualquiera puede montar una, en una tienda o en su casa.

Lo explica Michael Gove, Ministro de Educación: «Las escuelas son de los padres y de los profesores, no del Estado. Las escuelas son espacios de libertad para aprender, no fábricas de adoctrinamiento. El Estado no debe interferir en la educación de los ciudadanos».

http://youtu.be/WF5XQIDQRpQ

La escuela británica opta por la libertad y la retroinnovación (según me gusta llamarla). En mi opinión, estamos ante el comienzo de una educación posdigital, es decir, ante el fin del sistema educativo estandarizado que comienza en el siglo XIX:

http://youtu.be/yMl2q-lfzvE

Kristofer Flensmarck publica su nuevo libro de poemas en #BKFF

Entiendo que es un asunto demasiado local, ya que se trata de un poeta que publica en sueco y que no tiene proyección fuera de Suecia, pero me ha llamado la atención por lo novedoso.

El caso es que Kristofer Flensmarck (Escania, 1976) empieza a publicar en Twitter esta noche (a partir de las 21:00 horas) su nuevo libro, bajo el hasthag #BKFF.

El poemario se llama Ingmar Bergman Kristofer Flensmarck Fragment (#BKFF), «sonata para dos instrumentos: Ingmar Bergman y Kristofer Flensmarck». Se editará en papel en otoño, en edición limitada. La obra trata de la crisis personal de Flensmarck (con divorcio de por medio) en el contexto de la muerte de Bergman en 2010, y de la subasta de sus bienes. Se trata de poemas que hablan del amor, el arte y el desencanto.

He leído muy poco de Flensmarck, que me parece un poeta líquido, posmoderno, alguien capaz de mezclar un realismo descarnado con ciertas técnicas de la música pop (Brian Eno o Mogwai son dos de sus referencias) o del cine de Michael Haneke y Gus Van Sant. Interesa, pero cansa.

Se considera representante de la nueva «dokumentärlyrik» («poesía documental») sueca. En Almanacka (2009), por ejemplo, los poemas son transcripciones de notas de la agenda de su abuela (poesía encontrada»). Y hace unas semanas publicó Navigation (2011), que se basa en los artículos de la Wikipedia que tratan sobre transporte marítimo.

Marcelino. Español para suecos antes del boom turístico

Rebuscando papeles y vinilos en los mercados de pulgas de Estocolmo, me he topado con un par de singles 45 rpm titulados «Marcelino. Spansk nybörjarkurs» («Marcelino. Un curso de español para principiantes», 1965).

Se trata de unos diálogos dramatizados dirigidos al «radioyente» sueco, obra de Trinidad Sánchez-Maza. Desconozco la identidad de la autora, que parece ligada a la Radio Sueca (Sveriges Radio) entre finales de los 50 y finales de los 70, sobre todo en la producción de programas de aprendizaje del español.

Tampoco sé cuándo se grabaron los diálogos, ni dónde (he visto 1965 como fecha de edición en alguna parte). Mi impresión es que debieron grabarse con posterioridad a 1954 (año de aparición de «Marcelino Pan y Vino», en cuyo protagonista posiblemente se inspira), y pensando en un turismo que aún no era el de sol y playa.

En la Biblioteca Real de Estocolmo he visto que Trinidad Sánchez-Maza es autora de otro curso radiofónico de español para suecos: «Un día es un día : spansk språkkurs i radio sommaren 1961» (Estocolmo, Sveriges Radio, 1961, 88 páginas). Este manual está ilustrado por Olof Nessle, y contó con la colaboración de Joaquín Herráiz. En 1968 publica también «De vacaciones : spanska för turisten», en colaboración con Börje Söderlund. Son materiales de mucho interés.

He abierto una bandcamp con lecciones de Marcelino, que espero que vaya creciendo a medida que tenga acceso a más materiales. El sonido que es de baja calidad, con muchos huevos fritos, pero en este momento no tengo los medios técnicos para mejorarlo.

Tengo mucha curiosidad por este tema, así que si alguien sabe más sobre el mismo, me encantará conocer más datos. El «Marcelino» de Trinidad Sánchez-Maza me parece una obra de gran calidad literaria y radiofónica, así como llena de agudas observaciones sobre la realidad española de la época.

Cheque escolar, competencia y excelencia educativa

Los países escandinavos no son perfectos. Nadie lo es. Pero han llegado a la conclusión de que la educación debe ser un derecho asimétrico, adaptado a cada persona.

Por eso, en Suecia existe el cheque escolar, la libre elección de centro y la competencia en el mercado educativo.

Dos consecuencias de esta liberalización del conocimiento, que contrastan con la situación española, son:

  • que las familias prefieren enviar a sus hijos a una escuela pública, ya que saben que, gracias a la libre competencia, será de mejor calidad que la privada (al contrario que en España, donde el que puede mete a sus hijos en un colegio privado, porque sabe que sin eso no tiene mucho futuro)
  • que los países escandinavos son los mejores del mundo en dominio del inglés, ya que nadie va a estudiar (si puede elegir libremente) en la lengua local de su región, pudiendo hacerlo en una lengua global de comunicación. El nivel de inglés en España es hoy inferior al de hace 15 años, según datos del British Council en Madrid.

Estos días las calles de Estocolmo están llenas de los anuncios con los que los centros educativos pretenden que los padres se gasten el dinero de sus impuestos con ellos y no con otras escuelas. Los mensajes más frecuentes son: somos exigentes, somos globales, somos digitales…

Mientras tanto, en otros sitios se habla de religión (en Suecia hay libertad religiosa, de modo que la expresión de las propias creencias es un derecho básico que no se discute), de «escuela 2.0» (pasen por eBay y verán dónde han acabado muchos de los ordenadores regalados con dinero público) y de hundimiento en los informes internacionales.

No será por falta de modelos de lo que se conoce pompósamente como «buenas prácticas».

Leer en los tiempos del iPad/iPhone

La tecnología ha entrado definitivamente en las aulas. Mis estudiantes llevan sus iPads, portátiles o iPhones a clase, hacen fotos de la pizarra, graban lo que les interesa, buscan palabras, imágenes o información usando las apps e intercambian entre ellos y conmigo a través de navegadores smartphone.

La tecnología interna no nos sirve, porque la que usamos de verdad es la que traemos de la calle antes de encontrarnos en ese espacio común que hemos dado en llamar «aula». Aprendemos igual que vivimos.

En Suecia la lectura está cambiando. Esto afecta al proceso de aprendizaje de lenguas. Personalmente leo los libros de Martin Widmark en el iPad, con una interfaz que me hace mejorar mi sueco de un modo adictivo. ¿Existe algo así en español?

En el iPhone/iPad tengo montones de libros e historias con grandes interfaces, algunas gratuitas y otras de pago. Mis favoritas en este momento son Wolf Hall de Hillary Mantel, pero muy especialmente Alice in Wonderland de Lewis Carroll, una app de 52 páginas llena de imaginación y buen gusto, obra de Atomic Antelope:

En una entrada posterior escribiré sobre la descarga cognitiva que supone este cambio en la forma de lectura, daré alguna nota sobre los libros de Clay Shirky, un divulgador en la línea de Steven Johnson (que tanto nos gusta en NodosEle) y sobre antecedentes históricos del caos creativo en que vivimos, de Mozart a Borges.

Popvox y la e-democracia

El otro día estuve votando en las elecciones suecas que terminan el 19 de septiembre. Me llamó la atención la papeleta de un partido político que no conocía y que se llama PopVox. Estuve indagando un poco. Popvox es un partido que sólo se presenta en las municipales de Estocolmo y que aboga por la Democracia 2.0 o e-democracia. Afirman:

Vivimos en un mundo digital que está cambiando la forma en que nos comunicamos. Necesitamos más transparencia, más fiabilidad, una mejor visión y más posibilidades de participación.

PopVox quiere entrar en el Ayuntamiento de Estocolmo. Es un partido neutral que aspira a desarrollar la democracia digital (e-democracia).

Proponen una especie de democracia directa a través de internet en la que las propuestas del Ayuntamiento sean votadas por los ciudadanos en la red. Se ofrecen como una correa de transmisión neutral, de modo que lo que voten los ciudadanos en internet será lo que ellos votarán en el Ayuntamiento. A esto lo llaman «Democracia 2.0. Más poder para los ciudadanos».

Ya hemos hablado antes del PiratPartiet, aunque no está claro que supere el 4% necesario para entrar en el Riksdagen. No creo que PopVox pase de una curiosidad significativa, pero el debate político sueco es más rico y pegado a la realidad que el de otros países europeos, especialmente los del sur.

Hyper Island. Identidad digital e innovación en Estocolmo

Sigo intentando tomarle el pulso a la escena educativa sueca. El otro día publicamos una entrevista con Richard Gatarski, en la que daba su punto de vista sobre la integración de la tecnología en el sistema educativo. Después tuvimos un debate, breve pero esclarecedor, a partir de la respuesta de Gatarski a los comentarios que dejamos por aquí.

A través de @cristobalcobo llego a Hyper Island, un centro que opera desde Estocolmo y Karlskrona. Están esponsorizados en buena parte por Skype -invento del sueco Niklas Zennström, ya saben.

La capacidad que tienen para la innovación educativa -interactiva y digital- del proceso de aprendizaje, es más que notable, como queda de manifiesto en la forma que tienen de presentarse estos estudiantes de Digital Media 10. No se lo pierdan, es innovación e identidad digital en estado puro:

53COLORS

Más sobre su enfoque «learning by doing», «learning by failing», «real life experience», autonomía («self management»; sin profesores ni libro de texto ni evaluación etc.) en este clip (por cierto, una de las cosas que más me gusta de esta escuela sueca es su valoración del fracaso («learning by failing» – «aprender de las frustraciones», literal), nada que ver con la extensión del buenrrollismo tan en boga en ELE):

Lo que va de Suecia a España. Entrevista con Richard Gatarski

A Richard Gatarski lo conocimos David Vidal y yo en Utrecht hace un par de años. Nos gustó mucho su intervención en el IPON 2008 (una especie de Educared holandesa) y mantuvimos una charla que grabamos malamente con un móvil.

En Estocolmo me lo he encontrado un par de veces y en noviembre leí una entrevista que le hacían en la revista Lära Stockholm que me dejó un sabor agridulce. La entrevista la hemos traducido del sueco yo mismo y Juan Manuel Higuera (Universidad de Dalarna) y la publicamos aquí:

Entrevista a Richard Gatarski: «La escuela ha cumplido su función» DESCARGAR PDF

En buena parte se tratan temas locales que atañen al sistema educativo sueco, pero hay algunos puntos de interés general. Puede servir para comparar (en cierto modo) el sistema sueco con el español -algo que a Juanma y a a mí nos interesa por cuestiones de trabajo. Destaco 2 temas:

  • Aunque es verdad que Gatarski se refiere a los profesores como personas que deben estar abiertas a lo nuevo y en contacto con la cultura de su entorno, creo que se equivoca cuando pone el énfasis en el equipamiento informático y no en el desarrollo de la competencia digital. Y más en un país como Suecia en el que la conexión a la red es prácticamente universal.
  • No me convence del todo la forma en que integra educación y empresa, ni la forma en que maneja el concepto de marca escolar, a pesar de que concuerdo con él cuando le da importancia a la generación de un perfil reconocible (frente a los que piensan que con anuncios se «captan» estudiantes). Con todo, estoy mucho más de acuerdo con las ideas de Hugo Pardo Kuklinski cuando habla de «marcas blancas» educativas y de geekonomía.

En el futuro espero postear más cosas sobre la educación y la enseñanza de lenguas extranjeras en Suecia.