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Distopías y utopías educativas: Black Mirror y För det vidare

No soy muy aficionado a las series de TV, quizá porque no tengo la paciencia como para que me enganchen. Sin embargo, he visto en el iPad la trilogía Black Mirrror (Channel 4, 2011), una «barbaridad genial» compuesta por tres episodios autónomos: «The National Anthem», «15 Millions Merits» y «The Entire History of You».

La trilogía es obra de Charlie Brooker y pertenece al género de las distopías tecnológicas: implantes de memoria que transmiten la vida en tiempo real durante generaciones, loops que suscitan discusiones que se retroalimentan, nuevas formas de violencia basadas en memes…

En el fondo, se trata de una sucesión de imágenes distópicas que encierran en sí mismas reflexiones perturbadoras sobre lo que la tecnología nos puede deparar en un futuro. No hay nada superficial ni gratuito en esas 3 horas:

Mientras tanto, en Suecia, sigue adelante el proyecto För det vidare («Necesitamos buenos profesores»), impulsado por la Skolverket (la Agencia Nacional Educativa sueca).

Entre las iniciativas del proyecto, me llaman la atención los clips en los que gente joven pero ya conocida en la sociedad sueca (cantantes, futbolistas, actores, etc.) recuerdan a sus profesores ( y sus profesores los recuerdan a ellos) y se encuentran para darse las gracias por haber salido adelante juntos.

Un ejemplo, la presentadora de TV Cissi Wallin le agradece a su maestra Ann-Marie, lo mucho que ha hecho por ella.

Y así nos movemos, entre la distopía y la utopía, entre lo que puede ser y lo que queremos que haya sido. Y como siempre, depende de nosotros que sea de una forma o de otra.

    Espero escribir pronto más ideas sobre För det vidare en Caos Ordenado Relativo.

Badges, evaluación y analíticas

Mi forma de abordar las analíticas la he dejado clara en numerosas ocasiones.

La experiencia demuestra que la evaluación es una herramienta de control, ineficaz y tóxica, que suele estar en manos de lo que el profesor Luis de Rivera llama MIA: Mediocres Inoperantes Activos (conozco a bastantes, por desgracia).

Sin embargo, siempre he estado absolutamente abierto al fenómeno digg me, y ahora me absorbe todo lo relacionado con las badges («¿insignias?»).

Esta tendencia se ha disparado en los últimos días, a partir del proyecto Open Badges de Mozilla:

Learning today happens everywhere, not just in the classroom. But it’s often difficult to get recognition for skills and achievements that happen outside of school.

Mozilla’s Open Badges project is working to solve that problem, making it easy for anyone to issue, earn and display badges across the web — through a shared infrastructure that’s free and open to all.

The result: helping learners everywhere display 21st century skills, unlock career and educational opportunities, and level up in their life and work.

La verdad es que el proyecto me parece muy atractivo, ya que favorece la diversidad en las competencias personales.

Un sistema de badges, de hecho, no es un sistema de evaluación, ya que dispersa las destrezas, creando perfiles individualizados, en la línea de la teoría de juegos. Mi estructura de badges, por tanto, no sería mejor ni peor que la tuya, sino simplemente diferente, a partir de una economía de escalas.

    Voy a seguir muy de cerca este desarrollo de la analítica en mi nuevo blog: Caos Ordenado Relativo (COR), en el que publicaré con más frecuencia que en Nodos Ele, que queda como plataforma colaborativa de Lola, David y yo mismo.

La estafa de la escuela comprensiva desde dentro

El otro día me hice eco del comienzo del nuevo curso escolar en Gran Bretaña, que se presenta marcado por la progresiva implantación de «free schools», que es la apuesta de David Cameron para liberalizar un sistema educativo en decadencia.

Investigando el tema llegué a la obra de Katherine Birbalsingh, y he leido en buena parte To Miss with Love (Penguin, 2011), un libro triste, pero apasionante; un libro que le ha costado a su autora, profesora de lengua, el despido de la escuela donde daba clases, una típica «comprehensive school» inglesa, basada en el igualitarismo más cerril y en los tópicos más manidos del laborismo. La LOGSE, vamos.

El libro es el diario de clase de una profesora que comprueba que todo lo que le han vendido como «escuela pública igualitaria» es una enorme mentira que tiene efectos letales sobre el aprendizaje y la educación: maquillaje de resultados y evaluaciones, para ajustarse a la media, cinismo de los directores (la autora transcribe conversaciones que ponen los pelos de punta), colegas profesores que bastante tienen con «sobrevivir», mientras llevan a sus hijos a la escuela privada, porque conocen la estafa desde dentro. La autora resume así su experiencia:

He visto cómo los chicos entraban en la escuela con 11 años; educados, con ganas de aprender, con ilusiones. He visto lo que la escuela les ha hecho en dos años; se han vuelto agresivos, vagos, resentidos.

Birbalsingh es jamaicana, y cuenta también una visita a una escuela solo para chicas (menudo escándalo segregacionista de género, ¿no?) en su país de origen. Allí no hay pizarras digitales ni ordenadores, pero el «ethos» es totalmente diferente. En la escuela jamaicana encuentra disciplina y respeto, así como un ambiente de aprendizaje auténtico y serio.

La autora ha descrito la escuela LOGSE británica desde dentro, llevada por su amor a la educación, que define como «make something better of their (students) lives». El libro traza un paisaje desolador, con el que muchos profesores españoles se sentirán identificados. En cierto modo, me recuerda a lo que cuentan en Deseducativos.

Cambiar este panorama es el reto que el gobierno británico ha decidido adoptar, con el inicio de la reforma «big society» y las «free schools» (con las que K. B. no está muy de acuerdo; yo, sí). Esperemos que en España no se reaccione demasiado tarde. El daño ya está hecho, con la LOGSE que impulsó un tal Pérez Rubalcaba, y desarrolló cuando era Ministro de Educación (1992-1993); lo malo es que tampoco hay atisbo ninguno de que en un Congreso de otro partido político pueda escucharse lo que dijo Katherine Birbalsingh en la Conferencia del Partido Conservador Británico (Birmingham, 5 octubre 2010). Y nos jugamos demasiado para eso:

La gran estafa del trabajo en equipo

En 2009 publiqué una entrada sobre la inutilidad del «trabajo en equipo», así como su relación con el conformismo y la falta de innovación: «Trabajo en equipo y conformismo», a raíz de un artículo del científico cognitivo Jeremy Dean, experto en psicología de grupos: Why Group Norms Kill Creativity

Toda forma de organización debe rendir homenaje a la primacia del individuo. Las personas son más inteligentes cuando piensan por sí mismas y cuando esta inteligencia se ve amplificada en conexión.

La diversidad individual y conectada es la que produce cambios significativos en la buena dirección. Un grupo puede refinar, extender, aumentar e incluso perfeccionar ciertos conceptos e ideas. Pero las normas de grupo acaban con la creatividad.

Son las redes y no los grupos los que hacen que las cosas funcionen y avancen – Downes tuneado por Potachov (esquema). Estos días en Suecia se puede ver un spot en el que me parece que se explica gráficamente por qué la libertad individual es más productiva, más eficiente y más creativa que esa gran estafa del «trabajo en equipo». Una lección que en España está por aprenderse, si se quiere cambiar un modelo que ya no funciona:

Cómo la evaluación destruye la educación. Un libro de Diane Ravitch (2010)

Diane Ravitch no es una persona irrelevante. Ha sido una de las responsables de implementar las políticas educativas en EEUU durante las presidencias de Bush y Clinton, en especial por lo que se refiere a la «accountability», es decir, el uso sistemático de evaluaciones que midan la «calidad» educativa («total quality management»).

Ravitch ha publicado un nuevo libro, en el que, en cierto modo, pide perdón por todo el daño que le ha hecho al sistema educativo norteamericano: The Death and Life of Great American School System: How Testing and Choice are Undermining Education (Basic Books, 2010). Sus conclusiones son claras:

  • la idea de evaluar el sistema educativo ha fracasado.
  • la evaluación del desempeño en el ámbito educativo se ha convertido en un fin en sí mismo.
  • evaluar la escuela es «mecanicista, contrario a la ética y contrario a la educación».
  • la calidad de las escuelas ha caído debido a la existencia de los sistemas de evaluación, con su legión de pedagogos e inspectores.
  • la «evaluación objetiva» no existe, no es posible un «barómetro» educativo.

En definitiva: la evaluación se está cargando la educación de las nuevas generaciones. Aquí tenemos a una de las máximas responsables en diseñar el sistema educativo norteamericano entre 1997 y 2004, entonando el «mea culpa» a través de libros, conferencias, artículos y en el blog Bridging differences.

Si bien no cree en recetas mágicas, considera que, al menos, hay tres medidas necesarias:

  • la escuela no es un lugar que debe enseñar a pensar, es decir, no es un lugar para la represión del conocimiento, y no es un lugar para domesticar en lo políticamente correcto. La escuela debe ser un espacio de aprendizaje y de libertad, no de evaluación punitiva.
  • se debe acabar con los cuerpos de «expertos», pedagogos e inspectores, es decir, con los policías de la evaluación que contribuyen a «undermining» (destruir los cimientos, socavar) la educación.
  • que el profesor dedique su tiempo a cultivar el conocimiento, en vez de estar pensando en cómo pasar el test de evaluación, del que dependen su sueldo, prestigio e incluso su propia vida.

Viniendo de alguien que ha participado en el montaje del mecanismo, no estaría mal tenerlos en cuenta.

  • Reseña en The Washintong Post.
  • Entrevista en Dallas News.
  • Evaluación y servidumbre voluntaria

    Llevo tiempo hablando en este blog de evaluación.

    Opino que la evaluación es el poder tiránico de nuestro tiempo, y el más efectivo a la hora de anular la individualidad y someter a las personas a una «servidumbre voluntaria» (Étienne de la Boétie, 1548). En el campo educativo se nos pretende convertir de individuos en masa evaluada. No es casual que el «malestar de la educación» se extienda en forma de bajas, depresiones y todo tipo de efectos perversos sobre los individuos y el aprendizaje.

    Evaluar mata. Evaluar anula la innovación. Evaluar tiraniza. La realidad no es evaluable. Evaluar no tiene nada que ver con educar, enseñar ni aprender.

    El 11 de junio se reúne en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el Foro «Lo que la evaluación silencia». Recomiendo seguir la actividad de este Foro, que presenta Mercedes de Francisco con estas palabras:

    La evaluación inunda la actividad de nuestras vidas, casi de manera imperceptible, desde los dispositivos sanitarios en su amplio espectro, hasta los educativos, empresariales, literarios, artísticos, e incluso la vida cotidiana. Es así como lo calculable, la medida, entra en nuestras vidas y nos afecta como sujetos.

    El poder administrativo, las políticas de gestión, la pesadez de su control informático y estadístico, se imponen y atraviesan los gobiernos. En principio, parecería que se trata de evaluar instituciones, grupos y no de individuos, pero son los individuos los evaluados, y el resultado de ella es tener a hombres y mujeres marcados por la comparación con el grupo de referencia o los parámetros que las agencias de evaluación imponen. Esta comparación siempre se salda con un negativo.

    We are the world, We are the linguists

    Algunos profesores y estudiantes del Programa de Lingüística Teórica de la Eötvös Loránd University-MTA de Budapest (que supongo estarán afectados por los recortes económicos en las universidades europeas) han decidido celebrar el vigésimo aniversario del departamento con una nueva versión en inglés de «We Are The World».

    Los lingüistas húngaros reivindican su función social a la hora de hacer más comprensible el mundo en que vivimos. Juzguen ustedes mismos (la letra va debajo):

    There comes a time / When we heed a certain call, / When linguists must come together as one. / There are people speaking, / They bind and c-command; / It’s grammar, the greatest gift of all.

    We can’t go on / Pretending day by day / That we know our language works in the brain. / We are all a part of / God’s linguist family, / And the truth, you know, grammar’s all we need.

    Estribillo: We are the world, / We are the linguists, / We are the ones who make a brighter day / By making theories. / There’s a choice we’re making / By forming hypotheses / And we’ll describe a language / Just you and me.

    Send them a research group / So they’ll know that someone cares / And their data will be thoroughly explored. / God has shown us / By turning stone to bread / That even a linguist must be fed.

    Estribillo

    When you’re criticized / There seems no hope at all, / But if you just believe / There’s a usage-based approach. / Well, well, well, well, let us realize / That debates will always come / Even though we stand together as one.

    Estribillo

    Cuadro sobre el papel del profesor en entornos educativos en red (online)

    En el artículo que publica en el número de verano de la revista Educause, George Siemens convierte en esquema su importante post -del que nos hicimos eco en su momento- sobre los 7 papeles del profesor en entornos educativos en red (online).

    Como me parece un cuadro que puede servir de esquema de referencia en este sentido, lo he traducido al español:

    Enlaces complementarios: Many Eyes / live slides / Google Alerts / Elluminate

    Xavi, David Silva o el valor de la conectividad (pequeña reivindicación del líbero)

    Mathias Dharmawirya ha publicado en Scientometrics, Knowledge Management, and Social Network Analysis una entrada en la que basándose en la definición ORA de autoridad en un sistema de nodos distribuídos, ha llegado a la conclusión de que en la selección española «Xavi is authority central because he received passes from other players who passes the balls a lot (i.e. played the distributor role in the team)».

    Xavi ha pasado el balón 464 veces, con un nivel de «accuracy» del 80%, pero apenas lo ha hecho con David Silva. Este hecho ha sido el que ha motivado que David Silva sólo jugara el primer partido contra Suiza, al quedar fuera de la red de conexiones fuertes, a pesar de su talento. De este hecho, concluye:

    Talent alone may not guarantee a place in an organization, one should make sure he/she can mesh together with other team member (especially with the influential people in the organization.)

    Me parece un post inteligente y complejo, que puede ser aplicado a nuestro trabajo como profesores y como gestores (de contenido y de muchas más cosas…). Sin embargo, hay algo que me rechina en esta exaltación de Xavi como «facilitador». De hecho, diría que somos muchos los aficionados al fútbol que echamos de menos la figura del líbero, desaparecida desde los tiempos de Beckenbauer, Figueroa o Baresi (el último de los grandes).

    En un once titular el líbero es un jugador «libre» de obligaciones de marca y que no está sujeto a una zona que deba cubrir. Su valor reside en su libertad, su polivalencia y su talento (un líbero la pone literalmente donde quiere). Un buen líbero es capaz de crear el caos y desequilibrar un partido a favor de su equipo.

    No sé a ustedes, pero el post de Dharmawirya me sugiere una enorme cantidad de reflexiones sobre conceptos como conectividad, autoridad, libertad, talento, educación etc.

    Hyper Island. Identidad digital e innovación en Estocolmo

    Sigo intentando tomarle el pulso a la escena educativa sueca. El otro día publicamos una entrevista con Richard Gatarski, en la que daba su punto de vista sobre la integración de la tecnología en el sistema educativo. Después tuvimos un debate, breve pero esclarecedor, a partir de la respuesta de Gatarski a los comentarios que dejamos por aquí.

    A través de @cristobalcobo llego a Hyper Island, un centro que opera desde Estocolmo y Karlskrona. Están esponsorizados en buena parte por Skype -invento del sueco Niklas Zennström, ya saben.

    La capacidad que tienen para la innovación educativa -interactiva y digital- del proceso de aprendizaje, es más que notable, como queda de manifiesto en la forma que tienen de presentarse estos estudiantes de Digital Media 10. No se lo pierdan, es innovación e identidad digital en estado puro:

    53COLORS

    Más sobre su enfoque «learning by doing», «learning by failing», «real life experience», autonomía («self management»; sin profesores ni libro de texto ni evaluación etc.) en este clip (por cierto, una de las cosas que más me gusta de esta escuela sueca es su valoración del fracaso («learning by failing» – «aprender de las frustraciones», literal), nada que ver con la extensión del buenrrollismo tan en boga en ELE):